domingo, 26 de julio de 2015



¡Buenas tardes neuromaníacos!

Acecha la tarde y encantada sigo subiendo post a mi querido blog de fisiología de sistemas. Ahora toca el turno con la intención de daros una idea de la complejidad de ésta enfermedad emergente: Un dolor incesante: la Fibromialgia.

Una de las causas más comunes de dolor, hoy en día, es la Fibromialgia (FM), una enfermedad causada por una disfunción del Sistema Nervioso Central, en la que hay un gran aumento de la sensibilidad al dolor. Este dolor es sobre todo local, en zonas musculares, sin que haya daño aparente. Además se produce un dolor general con gran sensibilidad a cualquier contacto físico o cambio de temperatura. El otro síntoma típico de la fibromialgia es el agotamiento.

También hay otros muchos posibles síntomas: dolores de cabeza, rigidez muscular, alteraciones en el sueño, extremidades frías, dolor en la mandíbula, problemas de concentración y memoria, mareos.

La Fibromialgia es la tercera enfermedad reumatológica más frecuente diagnosticada actualmente, lo que hace que sea un problema de salud importante a tener en cuenta. El 12 de mayo se celebra el día mundial de la Fibromialgia.

La mayoría de las personas que padecen fibromialgia son mujeres, de entre 34 y 53 años, eso tiene que ver con los de los efectos de las hormonas.

No existe una curación de la fibromialgia, por el momento, con lo cual se considera una enfermedad crónica y tener en cuenta que la calidad de vida de la persona enferma se ve afectada en el medio laboral, económico, social y familiar.

Yo, como personal sanitario, la idea principal que debo tener en mente es tratar de evitar incrementar el daño que ya sufre el paciente. Al no ser conocida ésta enfermedad, hace que la sociedad no tenga en cuenta ni se adapte a las necesidades y limitaciones de las personas con Fibromialgia. 

¡Buenos tardes neuromaníacos!

Como trastorno neurológico cobra vida la enfermedad más común del sistema nervioso llamada Accidente Cerebro Vascular (ACV), también es frecuente llamarla ictus o infarto cerebral, embolia, trombosis o apoplejía.

Afecta a todos los grupos de edad, pero la mayor cantidad de afectados se encuentra entre los 75 y los 85 años. El 29 de Octubre es el día mundial del ataque cerebral. Es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos.

Del ACV diremos que… es una alteración de la irrigación sanguínea del encéfalo, ya sea isquémico, disminución importante del flujo sanguíneo en el cerebro o hemorrágico, rotura de un vaso sanguíneo encefálico, que da lugar a la pérdida de consciencia, parálisis, trastornos del lenguaje, etc.

El tejido cerebral necesita continuamente aporte de oxígeno y glucosa, por lo que si no se produce riego sanguíneo, se producen lesiones irreversibles. Los signos y síntomas son múltiples y variados, dependiendo de la localización del ACV y de la superficie de zona afectada. El paciente presentará: pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, o parálisis en la cara, hemiparesia/ hemiplejía, dificultad para expresarse, entender lo que se le dice o lenguaje ininteligible, disartria, dificultad al caminar, pérdida de equilibrio o de coordinación, mareos, dolor de cabeza brusco, etc.
El tratamiento para el ACV no se puede basar sólo en la administración de fármacos, ya que también es necesario adoptar una serie de medidas para intentar solucionar los diversos problemas que surgen tras el episodio.
Tras haber sufrido un ACV, los objetivos de su tratamiento son: detener el daño en el tejido cerebral, conseguir una rehabilitación funcional y prevenir la aparición de un nuevo ACV.
Tener a una persona querida enferma con ACV y, además cuidarla las 24 horas del día es una situación difícil que remueve muchos sentimientos. Éstos se deben aceptar tal y cómo son, tolerarlos y aprender a vivir con ellos sin que controlen nuestra vida. 

¡Buenas tardes neuromaníacos!

Sigue avanzando ésta tarde de domingo y qué mejor tema que la risoterapia para hacerla más llevadera, así os la muestro:

La risoterapia es una estrategia o técnica psicoterapéutica  que tiende a producir beneficios mentales y emocionales por medio de la risa.

Las sesiones de risoterapia se practican aprovechando el contagio de una persona a otra, ya que reír en grupo no es lo mismo que hacerlo solos.

Lo que se pretende conseguir por el medio de la risa, es liberar tensiones internas del cuerpo que nos producen diferentes bloqueos y crear así un estado de bienestar y relajación a cualquiera que lo practique.
Es importante aprender a reírse de uno mismo, nos ayuda a ver la vida con otra perspectiva. Si hacemos que nuestro cuerpo muestre felicidad, la mente también lo hará.

La sociedad enseña a reírse de los demás en lugar de hacerlo con los demás. La risoterapia ayuda “a quitarle hierro” a las malas situaciones de la vida, nos hace ser más optimista. Por eso, hay miles de las personas que realizan risoterapia, y cada día más, crean grupos y  aprenden a tener una mejor visión de sí mismos, de su entorno y de sus posibilidades. Se vuelven más extrovertidos.


No hace falta padecer un mal para poder participar en una sesión, como método para el cuidado preventivo de la salud y la felicidad ya vale la pena.

Lo obligatorio que se debe hacer es reírse un minuto durante tres veces al día. Es lo básico y primordial para que una persona tenga una mayor calidad de vida, ya que es la risa la mejor medicina preventiva sin ninguna contraindicación.
Así que, ya sabéis, manos a la obra y todo el mundo a practicar la risoterapia, muy buena para cuerpo y mente.


EL PODER DE LOS NERVIOS



¡Buenas tardes neuromaníacos!

Me he levantado haciéndome ésta pregunta, ¿Qué son los nervios? me ha venido a la memoria... será porque estoy disfrutando de mi estupenda quincena vacacional y por ello he decidido contároslo en mi blog, os seguirá extrañando, pero a medida que avancéis en la lectura del post, lo entenderéis, seguro que os ha pasado a vosotros también.

Los nervios son un conjunto de fibras de un tipo en particular que conduce impulsos entre el sistema nervioso central y distintas partes del cuerpo.

Para mí, una de las mejores satisfacciones de la vida es vivir en paz y armonía, ese estado de tranquilidad que te invade cuando estás de vacaciones y puedes disfrutarlas en una playa paradísiaca , por ejemplo o cualquier otro destino elegido... eso no hay quién lo pague.

La mente se relaja al nivel máximo en el cual nos hacemos a la idea negándonos a pensar en nada más que en disfrutar el momento, ahí somos más que felices y ese preciso instante no lo cambiamos por nada, no necesitamos nada más. Te quedas en tal estado de relajación que no quieres que te despierten nunca.

Una imagen vale más que mil palabras…


Entonces, ¿Por qué no podemos disfrutar igual el resto del año? Lo malo, la vuelta a la rutina, ya el último día tu cuerpo comienza a generar un estado nervioso, y todo el relax que tuviste en tus tan ansiadas vacaciones lo pierdes el primer día de tu vuelta al trabajo. De ahí el Síndrome post-vacacional, tan extendido en la sociedad actual y que cada vez lo padece más gente.

Nuestra mente está intranquila. Día a día nos invade con pensamientos, cosas que hacer y qué no hacer y así una lista de interminables obligaciones por cumplir, que acaban generando crisis de ansiedad.

Un día recogemos del buzón facturas y más facturas que nos absorben la poca tranquilidad con la que nos hemos levantado ese día, después por si fuera poco la lavadora se estropea, o el teléfono falla… y vuelta a empezar. Son los imprevistos cotidianos a los que nunca estamos acostumbrados que nos alteran nuestro estado emocional.

Por no hablar de si tengo un examen de la facultad, exponer un trabajo delante de toda la clase o una entrevista de trabajo. Parece que son pruebas a las que nos expone la vida, ¿hasta cuándo?...

Bien es cierto, que cualquier problema o situación incómoda es el combustible ideal para ponernos nerviosos. Nadie ha pasado por la vida sin haber padecido algún tipo de sufrimiento, y lo peor de todo es la ansiedad que genera ese malestar.

A día de hoy necesitamos aprender a controlar la ansiedad. Es un camino duro, pero no imposible, y a veces requiere la ayuda de un especialista y medicación.

Ya que con el tiempo uno se agota. No hay necesidad de seguir así. No es saludable.
Nacimos para ser felices, no merecemos menos.



DEPRESIÓN EN LA MUJER




¡Muy buenos días neuromaníacos!

Hoy sabemos que aproximadamente una cuarta parte de la población mundial sufrirá depresión en algún momento de su vida, siendo un trastorno frecuente y en progresivo aumento. He de resaltar como dato significativo que el 25% de la población padece al menos una vez en su vida depresión.

Todo el mundo sabe y acepta que la mujer padece el doble de depresiones que el hombre, alterando su calidad de vida, sus relaciones familiares y laborales. 

Nos interesa conocer las respuestas de estos padecimientos en la mujer, es decir, cómo, cuándo, por qué, etc., ocurren en determinadas mujeres y no en otras, y, por lo tanto, el punto de referencia no debe ser el hombre, sino la mujer no enferma depresiva.

Buscando por internet una noticia sobre éste tema, he encontrado ésta de la revista mujer de hoy que no tiene desperdicio, aquí os dejo el enlace, a ver qué os parece:


La depresión no es sólo estar triste, es no poder ponerse alegre. La tristeza es un sentimiento humano generalizado que a nadie le gusta, pero que suele mantenerse o extenderse si no se hace nada por evitarlo. Por el contrario, la alegría es un estado estupendo pero transitorio, y, sobre todo, no es gratis, es necesario invertir en ella para mantenerla. Tal vez por eso hay tantas depresiones, el “mal de nuestros días”, y tal vez explique, al menos en parte, por qué las padecen más las mujeres que los hombres.

Así, las depresiones son uno de los mayores problemas de salud pública de nuestros días. Pero, yo me preguntó: ¿qué es lo que hace que una enfermedad se convierta en un problema de salud pública? pues yo misma me contesto, diría que es porque afecta a muchas personas, es de larga duración, su tratamiento es costoso y afecta a los grupos más desfavorecidos.

Pero, con todo, más allá de las cifras están las personas y, en este sentido, es importante valorar el impacto personal y social de la depresión. Para ello, lo primero que hay que tener en cuenta es que “las depresiones son enfermedades”. Aunque es obvio y “cae de cajón”, se cometen errores graves por no tener en cuenta algo que parece tan simple.

La depresión es una condición del cerebro. Las causas son varias, incluyendo aspectos genético-hereditarios, causas ambientales, psicológicas y factores bioquímicos. La depresión suele comenzar entre los 15 y los 30 años.

Los anticonceptivos orales sí se han relacionado con síntomas depresivos, sobre todo los que tienen mayor dosis de progesterona. En cambio, los que tienen mayor dosis de estrógenos producen bienestar psicológico.

Tras el parto, se conoce como “tristeza del postparto”, es un estado de leve intensidad y transitorio, de tal manera que a los diez o quince días ha cedido espontáneamente. Habitualmente se supera ésta fase, así pues no suele llegar a un nivel suficiente como para necesitar tratamiento o incluso ser diagnosticada como un trastorno depresivo.

El trastorno disfórico premenstrual, los síntomas están relacionados con el ciclo menstrual.  La mujer se queja de dolores de cabeza, edemas en mamas, abdomen y extremidades, episodios de tristeza, llanto, ira, ansiedad… pudiendo éstos síntomas afectar al trabajo y a las actividades diarias de la mujer.

Algunas personas tienen un trastorno afectivo estacional que se intensifica de manera lenta a finales del otoño y en los meses con largas noches de invierno, es decir, cuando hay menos luz solar. Sin tratamiento, los síntomas suelen mejorar por sí solos con el cambio de las estaciones, pero con el tratamiento pueden mejorar más rápidamente.
Los síntomas depresivos, entre otros, son: pérdida de placer en actividades que suelen hacerla feliz, dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño, estado de ánimo irascible o bajo, cansancio y falta de energía, sentimiento de inutilidad, odio a sí misma y culpa…

Existen tratamientos eficaces para la depresión que incluyen antidepresivos y psicoterapia. La mayoría de las personas mejoran más rápidamente si utiliza ambos.

Para finalizar éste post, me atrevería a decir que si está al lado de alguien que esté luchando con la depresión, es conveniente que siempre trate de hacerle sentirse rodeado de personas cariñosas y positivas y que hable acerca de cómo se está sintiendo con alguien de confianza, darle apoyo, que no sienta la tan terrible soledad. 

sábado, 25 de julio de 2015



¡Buenas noches neuromaníacos!

Hoy os hablaré de la temible Enfermedad del Alzheimer o también llamada “del olvido”. Como sabréis, es un tipo de demencia con afección cerebral progresiva y degenerativa que afecta a la memoria, el pensamiento y la conducta. 

Sigue leyendo: http://www.cuandoo.com/dia-mundial-del-alzheimer-2131.html#ixzz3h1DBC85E

Así sin más, de modo práctico, compartiré con vosotros la situación de la que fui testigo, por la que ha vivido un familiar y cuidador de un enfermo de Alzheimer. Aquí, narrando ella su propia experiencia, además de mostrar la situación, expresa los sentimientos.

“El diagnóstico de Alzheimer me alivió; mi madre no estaba loca, no se volvería loca. Al mismo tiempo me sentí un poco culpable por no haber visitado antes a un médico.

Mi madre vivía con mi padre en su propia casa, hasta aquel día que volvió del parque con un brazo roto; era otoño, y había muchas hojas en la acera, resbaló y cayó. Pero recordaba el camino de casa, la dirección y pidió a un peatón que le acompañara hasta casa. Tenía un aspecto terrible, tan pálida, tan asustada y con un terrible dolor, pero no lloraba. Yo lo sentí mucho por ella, estaba tan triste. Creo que fue entonces cuando mi actitud hacia ella cambió: no volví a exigirle nada y, finalmente, acepté lo que la enfermedad significaba. Mi madre sabía de la enfermedad y parecía que quería informarse sobre ella, así que yo solía traducirle párrafos de libros y leerlos en voz alta.
Decidí que ella permanecería conmigo por un tiempo hasta que su brazo estuviera mejor. Creo que fue la única opción posible. Quería proteger a mi padre y darle más libertad. Cuando yo estaba trabajando, tenía que acudir a una ayuda a domicilio.

Cuando reflexiono sobre este período de mi vida, recuerdo una mezcla de sentimientos: responsabilidad por mi madre, un sentimiento de deber, y cólera por lo que me había pasado a mí y a mi madre. Yo tenía mi propia vida, mi hijo de 10 años, mi trabajo, mis amigos, etc. A veces me sentía encarcelada en mi piso y quería hacer las maletas e irme. Al principio mi madre parecía entender que ella estaba conmigo porque alguien la tenía que ayudar a vestirse, lavarse, comer, pero a menudo protestaba y quería volver con mi padre. Esto fue difícil. Aunque yo sabía que no se debía discutir sino explicar la situación de manera sencilla, yo discutía con ella cuando hablaba de irse de casa. Los fines de semana yo la llevaba allí, de esa manera podría estar con su marido, que ella adoraba y yo podría dormir, descansar y disfrutar de algo de libertad.

Recuerdo que estaba feliz de que mi padre no necesitara cuidados. Ambos intentamos hacer lo mejor para ocuparnos de mi madre. Yo pienso que mi madre lo sabía y que mostraba su agradecimiento. Era tranquila, indulgente, una persona cariñosa. Solía sonreír bastante y le gustaba escuchar música, cantar, escucharnos a mí y a papá hablar, que le leyeses o que le contarás historias. Yo estoy segura de que ella era consciente de su situación, aunque por supuesto tenía problemas para comunicarse con nosotros. Ella murió hace un año.”

Después de leer mucho sobre éste tema, y para concluir, he de decir, que a día de hoy no existe ningún tratamiento capaz de frenar la progresión de la enfermedad. De manera que, la pregunta más inmediata es ¿de qué sirve predecir con años -décadas- de antelación algo que no se puede modificar? Al menos sí podemos dar una respuesta positiva: todo esto serviría para poder establecer diferentes grupos terapéuticos de pacientes participantes en ensayos clínicos bien controlados.


¡Buenas noches neuromaníacos!

Investigación de células madre. Donaciones

La razón principal de que se precisen cerebros humanos post-mortem para investigar radica en el hecho de que la mayoría de las enfermedades neurodegenerativas humanas, especialmente la enfermedad de Alzheimer (EA), sólo la padece el hombre.

Para dar una idea de la importancia de la investigación sobre cerebros humanos, ahí mi decisión a escribiros el post de hoy, os mostraré una mejor información sobre este tipo de investigación que proporcionará una visión más clara del problema y hará que se tengan en cuenta todos los aspectos a la hora de tomar decisiones.

¿Qué es un banco de cerebros?

Un banco de cerebros o de tejido nervioso es una colección organizada de cerebros y otras muestras biológicas reunidas y preparadas para llevar adelante estudios sobre las enfermedades del Sistema Nervioso Central.

Es decir, un banco de cerebros, es mucho más que un almacén de cerebros. Deben existir unas instalaciones específicas, que, aunque no costosas, reúnan unos requisitos mínimos, pues se necesitan conservar tejidos frescos y fijados, además de todas las informaciones sobre los casos clínicos.



También deben existir personas expertas dedicadas especialmente al Banco.

Como datos estadísticos, aquí os muestro unas cifras que impactan. En España, la mayoría de los Bancos de Cerebros diseñados para investigación tienen una promoción de la investigación muy bajo por dos motivos: sus instalaciones/ presupuesto de mantenimiento/ personal con dedicación, son muy bajos, y el número de donaciones es muy pequeño.

En España (con bancos en Madrid, Barcelona, Pamplona, Las Palmas, etc.) las medias de donación al año van, por lo general, de 2 a 20. En EEUU los principales bancos de cerebros reciben de 300 a 600 donaciones/año y en todos los grandes hospitales hay bancos de cerebros.

Con sólo leer estos datos, se me ponen los pelos de punta y convendremos que todavía hay mucho por hacer.

Las causas de falta de donaciones para investigación son múltiples, culpables de ello quizás seamos todos, y, lo que es más doloroso, es que muchas de ellas se habrían podido evitar o se pueden solucionar con cierta facilidad sin que hasta ahora se haya hecho mucho por arreglar este problema.

Sin embargo se deja a voluntad de actos positivos de los pacientes y de los familiares tras el fallecimiento la utilización de órganos, de manera que se pueden perder muchos casos interesantes de estudio sino se actúa con rapidez y coordinación.