jueves, 23 de julio de 2015


TICS NERVIOSOS


¡Buenas tardes neuromaníacos!

Muchas veces os habréis preguntado ¿qué es un tic? pues bien, no es más que un movimiento involuntario desde nuestro cerebro.

Suelen comenzar en la infancia, y seguro que en alguna etapa de nuestras vidas hemos padecido o conocemos a alguien bien sea un amigo o familiar con algún tic nervioso, los más comunes son: guiño de ojo, tocarse el pelo, morderse las uñas, movimientos en extremidades... pueden cursar de manera individual o también se pueden dar varios distintos.


Cuando la vida nos expone a situaciones que nos provocan estados de ansiedad o nerviosismo, los 
tics se ven más intensificados y salen a la luz, aunque son molestos no deberían preocuparnos mucho más sino nos van a perjudicar en el día a día.

Ahora voy a hablaros de los distintos tipos de tics, seguro que al leerlos, se os viene a la memoria el nombre de ese compañero de pupitre del colegio que era conocido por ese tic facial o aquel otro que se ruborizaba cuando el profesor le preguntaba la lección, pues bien, los tics benignos, son tics involuntarios de determinados músculos del cuerpo que podemos llegar a controlar y que aparecen y desaparecen así sin más. También hay los tics guturales: carraspeos o tos.  Y el más extendido en la población, el tic que se crea en estados de nerviosismo, al recibir una noticia inesperada o la glosofobia. 

Es cierto que a mucha gente le cuesta ponerse delante de una audiencia y transmitir sus ideas. Comienzan por presentar sudores y temblores sobre todo en manos, nervios que muchas veces les hace titubear o perderse en la ponencia y rubor en la cara, son indicadores del llamado miedo escénico. Un error común, es pensar que se está haciendo el ridículo o que se van a reír de uno, y para nada es así, cuando los oyentes simplemente están interesados y centrados en entender lo que quieres transmitir, por esa única razón acuden a tu conferencia.

La enfermedad de los tics, Tourette, es el movimiento que se manifiesta, se vuelve crónico y con el paso del tiempo se intensifica. Aquí, está presente la genética y existe una alteración en el comportamiento de los ganglios basales del cerebro. 

Si las personas que padecen algún tic se ven incapacitadas para realizar de manera autónoma los hábitos rutinarios que aún pautados con medicación (dirigidos a frenar la cantidad de dopamina del cerebro) cursan sin mejoría, entonces hablamos de la técnica quirúrgica de estimulación cerebral profunda. 



Ésta técnica consiste en colocar unos electrodos en núcleos concretos del cerebro que controlan los tics. 

Y dicho esto como breve introducción, os voy a contar mi caso:

Desde la infancia padezco el tic nervioso de morderme las uñas, considero que no tengo ningún trastorno, pero si es indicativo en estados de tensión, nerviosismo, estrés... tales como épocas de exámenes, mucho trabajo... creo que es un modo de defensa frente a las tensiones.
Esa tensión me crea ansiedad y yo busco paliarla de alguna manera, es como un círculo vicioso.
He llegado a comprobar que se ha hecho tan repetitivo que incluso cuando estoy en casa relajada viendo la televisión, automáticamente me llevo las uñas a la boca, sin estar en situación de tensión, y es que ya es mi día a día.
Incluso he comprado en la farmacia un líquido que sabe fatal, para aplicarlo a las uñas y en el momento que me las llevase a la boca, rechazarlas y así  que se me vaya quitando ésta manía tan fea, pero nada, al final lo que hacía era obvio, no echarme el líquido.
También me he puesto las uñas acrílicas, porque así mi uña crecía por debajo, pero tampoco me funcionó, en cuanto me las quitaba y veía mis uñas largas, me las pintaba, pero me duraban dos días.
Cuando era pequeña, recuerdo a mi madre dándome un manotazo cada vez que me veía con las uñas en la boca y a día de hoy aún sigue.
Y me avergüenzan mis manos, pero bueno, a ver si algún día lo consigo y puedo presumir de manicura.

Mientras, sigo conviviendo a diario con mi tic.




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