viernes, 24 de julio de 2015


TRASTORNO BIPOLAR

Para empezar, decir que… el trastorno bipolar es una enfermedad psiquiátrica, que consiste en la alteración cíclica y recurrente y ocasionalmente progresiva del estado de ánimo.

Hoy he decidido darle un vuelco al blog, publicando este post tan diferente a lo que hasta día de hoy llevo publicado, no por ello menos interesante, al contrario. Os traigo el testimonio de una paciente con una grave enfermedad del cerebro. También se llama enfermedad maníaco-depresiva. Así que, atentos a la lectura, porque no tiene desperdicio.

L. 25 años, mujer, soltera, diagnosticada de trastorno bipolar tipo I desde hace un año, siendo su estado actual subdepresiva, no tiene conciencia de la enfermedad y no ha sido psicoeducada.


Me encantaría no tener eso y poder llevar una vida normal. ¿Sabes lo que significa para mí que ya no sea dueña de mi vida?, me refiero a que mi vida se ha vuelto vulnerable. Ahora si un día se me va la olla con alguien por algo puntual no voy a tener el mismo trato que alguien que no está diagnosticado… Siempre he sido una persona muy independiente, no he necesitado a nadie desde muy joven para salir adelante… tengo miedo de que puedan dirigir mi vida… esto me hace sacar de mí un impulso de estar a la defensiva con este tema… ya no me siento dueña de mi vida. Todo esto me da miedo porque no sé cómo se me puede tomar, igual cuando nos veamos hablamos de esto. Por otro lado, se me queda un poco de mal sabor de boca porque parece que desconfíe de vosotros, pero me encantaría que estuvierais equivocados, quiero ser alguien normal, no estar condicionada por la enfermedad.

El trastorno bipolar tipo I, se caracteriza por la presencia de uno o más episodios maníacos o mixtos, episodios depresivos o hipomaníacos, que interfieren de forma considerable en la vida de las personas que la padecen. También puede presentar síntomas psicóticos.

Los pacientes que son psicoeducados van a poder entender cómo la enfermedad se manifiesta en cada uno de ellos, así poder entrenarse en la identificación y detección de los primeros síntomas de una recaída. Promover que no abandonen el tratamiento farmacológico, algo que es bastante frecuente. Ayuda a que la persona asuma con normalidad su enfermedad y adopte un estilo de vida lo más saludable posible.

La psicoeducación en grupo es muy útil para que éstos pacientes abandonen su miedo a hablar sobre el trastorno que padecen y se atrevan a “sacarlo del armario” de la consulta del psiquiatra para que forme parte de sus vidas con normalidad.

El impacto de este trastorno afecta también a los que están más cerca del paciente, a los familiares. Éstos se pueden convertir en grandes aliados, si entienden la enfermedad y saben ayudar colaborando en la identificación de los primeros síntomas al comienzo de las fases o en grandes obstáculos si no asumen la enfermedad o no colaboran de forma eficaz.

Es importante que los familiares sepan qué hacer y qué no hacer para ayudar al paciente, evitando tanto sobreproteger como desvincularse de su familiar.

Testimonio de un familiar

C. 27 años, hermana de L. 25 años.

El cambio en la familia ha sido enorme. Antes no sabíamos qué teníamos que hacer y nos sentíamos mal, mal con él y mal con nosotros mismos; cuando se ponía de bajón, en cierta forma la culpábamos… Cada nueva recaída era revivir lo que habíamos pasado, era agotadora… Mi madre, sobre todo, era la que peor lo llevaba. Ahora sabemos qué tenemos que hacer… La convivencia se ha hecho mucho más fácil y ella se beneficia de todo esto.

La familia es un pilar muy importante para este tipo de pacientes. Por ello, hay que hacer especial hincapié en la terapia familiar. Se pretende que tanto el paciente como sus familiares adquieran un buen manejo de la enfermedad, trabajando la psicoeducación familiar, las habilidades de comunicación dentro de la familia y el entrenamiento para la resolución de problemas.

El paciente, la familia y el profesional, alianza a tres bandas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario