TRASTORNO BIPOLAR
Para empezar, decir que…
el trastorno bipolar es una enfermedad psiquiátrica, que consiste en la
alteración cíclica y recurrente y ocasionalmente progresiva del estado de
ánimo.
Hoy he decidido darle
un vuelco al blog, publicando este post tan diferente a lo que hasta día de hoy llevo publicado, no
por ello menos interesante, al contrario. Os traigo el testimonio de una
paciente con una grave enfermedad
del cerebro. También se llama enfermedad maníaco-depresiva. Así que, atentos
a la lectura, porque no tiene desperdicio.
L. 25 años, mujer,
soltera, diagnosticada de trastorno
bipolar tipo I desde hace un año, siendo su estado actual subdepresiva, no
tiene conciencia de la enfermedad y no ha sido psicoeducada.
Me
encantaría no tener eso y poder llevar una vida normal. ¿Sabes lo que significa
para mí que ya no sea dueña de mi vida?, me refiero a que mi vida se ha vuelto
vulnerable. Ahora si un día se me va la olla con alguien por algo puntual no
voy a tener el mismo trato que alguien que no está diagnosticado… Siempre he
sido una persona muy independiente, no he necesitado a nadie desde muy joven
para salir adelante… tengo miedo de que puedan dirigir mi vida… esto me hace
sacar de mí un impulso de estar a la defensiva con este tema… ya no me siento
dueña de mi vida. Todo esto me da miedo porque no sé cómo se me puede tomar,
igual cuando nos veamos hablamos de esto. Por otro lado, se me queda un poco de
mal sabor de boca porque parece que desconfíe de vosotros, pero me encantaría
que estuvierais equivocados, quiero ser alguien normal, no estar condicionada
por la enfermedad.
El trastorno bipolar
tipo I, se caracteriza por la presencia de uno o más episodios maníacos o
mixtos, episodios depresivos o hipomaníacos, que interfieren de forma considerable en la vida de las personas que la padecen. También puede presentar síntomas
psicóticos.
Los pacientes que son
psicoeducados van a poder entender cómo la enfermedad se manifiesta en cada uno de ellos, así poder entrenarse en la
identificación y detección de los primeros síntomas de una recaída. Promover que no abandonen el tratamiento farmacológico, algo que
es bastante frecuente. Ayuda a que la persona asuma con normalidad su enfermedad
y adopte un estilo de vida lo más saludable posible.
La psicoeducación en
grupo es muy útil para que éstos pacientes abandonen su miedo a hablar
sobre el trastorno que padecen y se atrevan a “sacarlo del armario” de la
consulta del psiquiatra para que forme parte de sus vidas con normalidad.
El impacto de este trastorno
afecta también a los que están más cerca del paciente, a los
familiares. Éstos se pueden convertir en grandes aliados, si entienden la
enfermedad y saben ayudar colaborando en la identificación de los primeros
síntomas al comienzo de las fases o en grandes obstáculos si no asumen la enfermedad o no
colaboran de forma eficaz.
Es importante que los
familiares sepan qué hacer y qué no hacer para ayudar al paciente, evitando
tanto sobreproteger como desvincularse de su familiar.
Testimonio
de un familiar
C. 27 años, hermana de
L. 25 años.
El
cambio en la familia ha sido enorme. Antes no sabíamos qué teníamos que hacer y
nos sentíamos mal, mal con él y mal con nosotros mismos; cuando se ponía de
bajón, en cierta forma la culpábamos… Cada nueva recaída era revivir lo que
habíamos pasado, era agotadora… Mi madre, sobre todo, era la que peor lo
llevaba. Ahora sabemos qué tenemos que hacer… La convivencia se ha hecho mucho
más fácil y ella se beneficia de todo esto.
La familia es un pilar
muy importante para este tipo de pacientes. Por ello, hay que hacer especial
hincapié en la terapia familiar. Se
pretende que tanto el paciente como sus familiares adquieran un buen manejo de
la enfermedad, trabajando la psicoeducación familiar, las
habilidades de comunicación dentro de la familia y el entrenamiento para la resolución de problemas.
El paciente, la familia
y el profesional, alianza a tres bandas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario