CONVIVIENDO
CON EL ESTRÉS
¡Buenas tardes neuromaníacos!
En este nuevo post nos enfrentamos a la paradoja del estrés. ¿Qué
es el estrés? es la respuesta fisiológica, psicológica y conductual de un
individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas.
La reacción del estrés y sus consecuencias afectan al cerebro y a la
totalidad de las funciones orgánicas. Sus efectos se hacen notar en el sistema
nervioso, la piel, el sistema inmunológico, el aparato digestivo, el sistema
cardiovascular, etc…
La respuesta de adaptación general al estrés, pasa por varias etapas
básicas: cuando estamos sometidos a una
presión, es el estado de
vigilancia; si se prolonga el estrés por un período suficiente,
el organismo se habitúa a él, es la etapa de adaptación; como la energía de adaptación es limitada, si continuamos con el
estrés, el organismo entra en fase de agotamiento.
Día a día, en la sociedad hay múltiples factores por los que nos sentimos
amenazados, desencadenando la respuesta de estrés, son: discusiones con
la pareja o jefe, pagos pendientes, espera en largas colas, cambio de hora,
insomnio, tráfico, ansiedad, tabaco, etc. Es
más, siempre que interactuamos con otras personas y con el entorno, se genera
una cierta cantidad de estrés.
Personalmente he de decir que mi estresor más potente es el tráfico. Yo,
como conductora habitual de hace muchos años, el tráfico se convierte en una
fuente cotidiana y reiterada de estrés. Los atascos de tráfico, las luces, los
ruidos y la contaminación excitan mi sistema nervioso y me producen estrés. Si
se añado a esto, los malos conductores, la falta de tiempo, la actitud
impaciente y sobre todo la sensación de impotencia, se obtiene mayor estrés, agravado por mi posición sedentaria al conducir. Eso a lo
largo del día es agotador y con el paso de los años pasa factura.
"Las cosas rara vez son buenas o
malas en sí mismas;
es nuestra mente la que las hace así"
Shakespeare
El estrés es algo subjetivo y personal. El modo en que percibimos un
suceso depende de cómo lo valoramos nosotros mismos. Los
sucesos felices, como ganar
un premio en la lotería, volver a encontrarse con una persona querida después
de un largo tiempo, también producen estrés. Sin embargo, el estrés se
manifiesta sobre todo por los sucesos negativos, dolorosos y desagradables de
nuestras vidas.
La misma situación puede ser percibida de manera totalmente distinta
por dos personas diferentes, es decir, yo puedo percibirla como un desafío,
mientras que mi amiga como una amenaza para la vida. Además, en
momentos diferentes no percibimos igual los mismos sucesos y reaccionamos a
ellos de forma distinta, según el estado anímico y físico en que nos
encontremos.
De todas formas, además de resultar imposible, no sería deseable en
absoluto eliminar el estrés por completo. Considero que un cierto
grado de estrés es esencial para nuestra salud y rendimiento, ya que, sin el
impulso que proporciona el estrés, no seriamos capaces de conseguir nada.
Fisiológicamente, la total ausencia de estrés equivale a la muerte. Por ello,
debemos intentar disfrutar acerca de los medios que pueden ayudarnos a
vivir con un nivel de estrés óptimo.
El hemisferio izquierdo del cerebro es responsable principalmente de las
actividades racionales, secuenciales, verbales y lógicas, mientras que el
hemisferio derecho controla sobre todo las actividades que tienen que ver con
las emociones, sentimientos, intuición y creatividad. A
día de hoy, el entorno laboral es de tal manera,
que empleamos el hemisferio cerebral izquierdo y tendemos a
olvidar las maravillas de que es capaz el derecho.
Concluyendo, propongo como tarea diaria, tomarnos tiempo en practicar
actividades propias del hemisferio cerebral derecho, contribuyendo así a
mantener el equilibrio y hacer la vida más agradable.
Es más, soy partidaria de practicar la imaginación positiva, acentuando el
pronóstico optimista de los acontecimientos, en vez de remarcar el
pesimista.